Tastornos-Lesiones

El cólico del lactante es, probablemente, el trastorno más común por el las madres nos traen a su bebés. Según las estadísticas, afecta a un 2 de cada 10 bebés sanos. Hay que destacar que el cólico del lactante no es una enfermedad en si misma, sino una disfunción producida por el proceso madurativo normal del bebé, tanto a nivel del Sistema Nervioso Central como de su sistema digestivo. Puede iniciarse desde el nacimiento y suele durar hasta el tercer o cuarto mes de vida del pequeño. En la mayoría de los casos, la solución que se le da a los padres es "esperar a que los cólicos desaparezcan solos", lo cual puede ser desesperante.

Según los criterios diagnósticos de Wessel, en pediatría se considera que un bebé tiene cólico del lactante si cumple "la regla de los 3": 3 horas de llanto al día durante, al menos, 3 días a la semana durante 3 semanas.

Generalmente, en pediatría se suelen aplicar los siguientes criterios diagnósticos para determinarlo, dividiéndolos en principales y secundarios:

Principales:

  1. Llanto paroxístico (>3h/día, >3 días/semana)
  2. Gestos característicos: Piernas flexionadas sobre el abdomen, puños cerrados.
  3. Agitación: Niño molesto, inquieto, irritable.
  4. Llanto vespertino.
 

Secundarios:

  1. Bebé saludable (el llanto es inexplicable).
  2. Síntomas gastrointestinales: distensión, timpanismo abdominal, meteorismo, estreñimiento, regurgitaciones.
  3. Facies dolorosa (cara con expresión de dolor).
  4. No se tranquiliza con nada.
  5. Otros factores: estrés de los padres, patrón de sueño/comidas alterado.
Para un diagnóstico positivo, se deben cumplir al menos tres criterios principales y uno secundario. 

Podríamos decir que un bebé padece cólicos del lactante si tiene un llanto inconsolable (paroxístico) y desgarrador, sin causa aparente, normalmente a ultima hora de la tarde. Estos signos pueden venir acompañados de rigidez, flexiona sus piernas sobre su abdomen (se encoge) y meteorismo (gases).

Un bebé que padezca cólicos, está normalmente bien, sonriente, alegre, feliz... pero de repente, comienza a llorar, sufre dolores muy agudos, tensa el abdomen y se encoge. Cuanto más agudo sea el cólico, más se acentuará esta situación, lo que es muy frustrante para los padres, que ven sufrir a su bebé y no saben como calmarle.

Afortunadamente, existen soluciones a este problema; La Osteopatía Infantil propone una solución integral y eficaz. Desde la primera sesión, el bebé responde al trabajo realizado y los padres notan la mejoría casi instantáneamente. Es muy importante no dejar pasar este tipo de problema ya que suele venir asociado con regurgitación excesiva, incluso reflujo no patológico, estreñimiento o diarreas lo que a la larga puede provocar que el bebé crezca con tendencia a padecer o padeciendo alguno de estos trastornos, que si bien no son necesariamente graves, no tiene sentido padecerlos si existe una solución.