Tastornos-Lesiones

El pie, al igual que la mano, es una estructura sumamente compleja. Soporta todo nuestro peso y transmite esas cargas al suelo, de modo que es esencial mantener en el mejor estado esta estrcutura ya que, de otro modo, va a producir trastornos a distandia en el resto de nuestro organismo. Una mala pisada debido a un trastorno del pie tiene repercusiones en la rodilla, la cadera, y la espalda que posee tres partes óseas bien diferenciadas:

El tarso

Se articula con la parte distal de la tibia (interna) y el peroné (externa). Está compuesto por 7 huesos (astrágalo, calcáneo, escafoides, cuboides y tres cuñas. Es frecuente sufrir esguinces en él como consecuencia de caídas, golpes, sobreesfuerzos, etc. Lo que coloquialmente conocemos como "me he torcido el tobillo".

Metatarso

Compuesto por 5 metatarsianos que articulan en diferentes huesos del tarso.

Falanges

Conforman los dedos, cada uno de ellos posee 3 falanges excepto el pulgar que sólo tiene 2.

Debido a las cargas que soporta, sus estrucuturas se ven sometidas a un continuo esfuerzo, si no se toman las medidas oportunas: calzado adecuado, cuidado de la pisada... puede derivar en una lesión que repercutirá a todo el organismo.

A continuación describimos algunas de las lesiones que, con mas frecuencia, afectan al pie y sus estrucuturas:

Esguinces

Debido al elevado número de articulaciones, y el esfuerzo que se les solicita, es una de las más comunes. Por orden podríamos decir que los más comunes son: externo, interno, 5º metatarsiano, de cuñas, calcáneo-astragalino. Por una caída, un golpe, los huesos del pie pueden perder la correcta alineación articular y producir una lesión que se pondrá de manifiesto al realizar algún movimiento, flexión, extensión, rotación... Dicha desalineación puede venir acompañada de inflamación, contractura muscular que es necesario reducir para normalizar la estructura y devolver el pie a su estado de no lesión.

Una complicación muy común, sobre todo en esguinces leves (grado 1) es el esguince crónico. Este problema se produce cuando una persona sufre un esguince leve en un momento dado, soporta el dolor y espera a que se solucione solo; en estos casos, el dolor desaparece, pero el esguince no. La desalineación permanece y produce una restricción de movimiento en mayor o menor medida que, a su vez, va a facilitar la aparición de un nuevo esguince, y otro, y otro y otro. Al final el pie tiene un rango de movimiento tan limitado que casi cualquier gesto produce dolor. Por eso, nosotros siempre recomendamos la visita al médico y al osteópata para comprobar el estado de la articulación y normalizar lo que sea necesario. Con el trabajo de osteopatía y técnica neuromuscular podemos restablecer el normal funcionamiento y suprimir el dolor.

Fascitis plantar.

Una mala pisada, una lesión en el pie, un calzado inadecuado, trabajos que nos obligan a estar de pie... pueden producir irritación en el tejido de la planta del pie y general un dolor, a veces muy intenso. Normalmente se inicia como un "pinchazo" en la zona del talón, aunque a veces se puede iniciar en la zona anterior del pie. Produce un dolor continuo cuando pisamos. Poco a poco, el tejido se irrita pudiendo llegar a extenderse a todo el pie, principalmente en la zona del arco plantar. Se debe visitar al especialista para descartar otras patologías y confirmar si se trata o no de una fascitis plantar. El trabajo con técnica neuromuscular nos ofrece unas posibilidades de recuperación muy significativas.