Tastornos-Lesiones

La rodilla es una de la mayores articulaciones del cuerpo. Está formada por el fémur, la tibia y la rótula. Posee un sistema ligamentario y muscular muy potentes que le aportan estabilidad y movimiento. Está sometida a grandes presiones y esfuerzos y debido a su movilidad, es susceptible de sufrir un amplio número de trastornos.

Las alteraciones mecánicas más frecuentes son: Bloqueos por falta de movimiento en las superficies articulares. Subluxación o irritación de la superficie articular de la rótula (o patela). Rotura, daño o aparición de cuerpos extraños en los meniscos por movimientos de extensión/rotación exagerados. Esguinces de la articulación femorotibial por desplazamientos anteriores, posteriores o laterales. Tendinitis o distensión de alguno de los ligamentos o tendones que la soportan.

Debido a su complejidad (recientemente se ha descubierto un nuevo ligamento en la rodilla hasta ahora desconocido) ante cualquier trastorno de rodilla, se debe visitar al médico especialista para, mediante las pruebas que considere oportunas obtener un diagnóstico preciso que establezca las pautas y tratamiento a seguir para una completa restauración. En muchos casos, la osteopatía puedes una herramienta que ayude a resolver dicho trastorno de una modo más que satisfactorio.

A continuación enumeramos algunos de los trastornos que responden bien al trabajo con osteopatía:

Subluxaciones y esguinces

La principal fuente de este tipo de trastornos, suele ser la práctica deportiva. La tibia se desplaza respecto al fémur y pierde su relación articular. Son lesiones dolorosas que, si no han producido daños importantes en los tejidos de sostén (ligamentos, tendones, cápsula articular), responde muy favorablemente al trabajo osteopático.
En general se manifiestan como un dolor un punto concreto, señalando la estructura más afectada. Es necesario realinear las superficies articulares para restablecer el movimiento de la articulación y facilitar su recuperación.

Tendinitis.

La más común es la del tendón rotuliano. Es un tendón muy fuerte que está sometido a la potencia de la musculatura anterior del muslo. Estabiliza la rodilla evitando el desplazamiento anterior. Se manifiesta como un dolor "vertical" en la rodilla. Es importante solucionar este tipo de trastorno cuanto antes debido a su relación con la rótula.

Otra estructura que a menudo sufre es la llamada "pata de ganso", situada en la cara interna de la rodilla. Es el lugar de inserción del músculo sartorio, semitendinoso, recto interno y ligamento lateral interno de la rodilla. Produce un dolor intenso en la zona interna que aumenta con el movimiento, incluso sólo con tocarlo.

Como complemento al tratamiento prescrito por el especialista médico, las tendinitis de la rodilla responden muy bien al trabajo que realizamos en Quierounmasaje.net

Lesiones de los meniscos

En este apartado debemos diferenciar varias posibilidades. Rotura completa, rotura parcial, daños y elementos extraños. Los meniscos juegan un papel esencial en la articulación de la rodilla ya que, gracias a su movilidad, estabilizan y guían a la rodilla en sus movimientos. Las lesiones de menisco, generalmente se producen por una sobresolicitación o compresión en movimientos de rotación o flexión bruscos. El menisco que más frecuentemente se lesiona es el interno, debido a su menor rango de movimiento.

Dependiendo de la lesión, ésta puede ser indolora, doler al realizar alguno de los movimientos, doler al realizar cualquier movimiento, doler al realizar algún esfuerzo, llegando incluso doler en reposo.

Con osteopatía se puede trabajar la movilidad de los meniscos, la irritación que haya podido producir en los tejidos circundantes, pero si se trata de rotura, total o parcial, es necesario el uso de cirugía, dependiendo de la opinión del médico especialista.