Tastornos-Lesiones

El trabajo, la práctica deportiva, accidentes y traumatismos, problemas vasculares o nerviosos... cualquiera de estos factores, por sí solos o unidos a otros, generan y provocan dolores y trastornos en el miembro inferior. Un trabajo que nos obliga a estar de pie continuamente unido a un problema vascular puede provocar sensación de hinchazón en las piernas, sobrecargas musculares, entumecimiento de alguna parte o toda la pierna. La práctica deportiva es otro factor importante a la hora de sufrir lesiones, esguinces, roturas fibrilares, tendinitis, desgaste articular, contracturas...

Además de todos estos factores, hay que tener en cuenta que, al igual que sucede en los brazos, las piernas pueden sufrir dolores reflejos cuyo origen no es la propia pierna, sino la pelvis o la columna. Dependiendo de la zona afectada, habrá que buscar el origen de dicha vía de dolor para conseguir una solución duradera al problema. Por citar algún ejemplo, un dolor en el lateral de una pierna a nivel del muslo, puede significar que existe un bloqueo o una compresión nerviosa a nivel lumbar, concretamente a nivel de L1-L2-L3, y si es así, hasta que no eliminemos esa compresión, el dolor persistirá.

Una vez más, será el diagnóstico médico previo y la exploración física la que nos ayude a trazar el mejor plan de trabajo para solucionarlo.

A continuación describimos algunos de los más frecuentes y que, trabajándolos con osteopatía estrucutral y/o quiromasaje, pueden ser aliviados:

Acortamientos y contracturas

Uno de los grupos musculares más susceptibles de sufrir este tipo de trastornos son los isquiotibliales, situados en la parte posterior del muslo. Teniendo en cuenta que la mayoría de los trabajos se desempeñan sentados, estos músculos se ven comprimidos contra la silla; de este modo, no reciben el suficiente aporte de oxígeno y nutrientes y poco a poco, se van acortando. Afortunadamente cada vez más, hemos tomado conciencia de la necesidad de realizar alguna actividad deportiva para mejorar nuestra salud y nuestro estado físico general, sin embargo, no siempre lo realizamos correctamente.
Como norma y obligación, antes de iniciar cualquier práctica deportiva, debemos realizar ejercicios de estiramiento que preparen a los músculos para realizar el esfuerzo físico correspondiente, de otro modo, es muy probable que se produzcan, sobrecargas, contracturas, e incluso roturas fibrilares.
En cualquier caso, a veces, aún con un buen programa de estiramientos se producen este tipo de lesiones; es aquí donde el masaje y otras técnicas manuales que aplicamos en Quierounmasaje.net demuestran su eficacia en la resolución del problema.
Hemos encontrado, cada vez con más frecuencia, contracturas y trastornos en la musculatura de la pierna: gemelos, tibiales. peroneos... debido, sobre todo, a la practica, cada vez más en auge, de correr. En éstos casos, es muy importante el equipamiento, ya que una zapatilla inadecuada o una práctica excesiva, pueden conducir a este tipo de trastornos.

Piernas cansadas.

Es uno de los trastornos más frecuentes del miembro inferior, sobre todo en mujeres. Los trabajos que se realizan de pie, en una posición relativamente estática producen este tipo de trastorno, si además, sufrimos un problema de circulación previo, el trastorno se agrava. Hacia el final del día se tiene la sensación de fatiga en las piernas y de hinchazón, estos signos, están provocados por la compresión que se produce a nivel vascular y nervioso. La aplicación de frío suele aliviar esta sensación, pero lo ideal es realizar un trabajo más profundo que estimule los mecanismos fisiológicos del cuerpo y reduzca el trastorno en la medida de lo posible.
El trabajo regular con drenaje linfático manual, unido a técnicas de masaje circulatorio ha mostrado su eficacia en este tipo de trastornos, consiguiendo mejorar la calidad de vida de un modo notable.

Mi rodilla!!!

Sin lugar a dudas, es la articulación con mayor componente emocional y psicológico. Un dolor en la rodilla (sobre todo si no tiene un motivo aparente), no sólo afecta a la articulación en sí, también nos afecta como persona. Un trastorno crónico de la rodilla o que no termina de solucionarse, nos lleva a adoptar actitudes de abatimiento y resignación, ya que el dolor nuestra rodilla nos impide hacer la vida que queremos.

Debido a su compleja biomecánica y las estructuras que la forman le hemos dedicado un capítulo exclusivamente a sus trastornos específicos. Para verlo, pincha aquí.