Tastornos-Lesiones

La mano es una estructura muy compleja que posee tres partes óseas bien diferenciadas:

El carpo

Se articula con la parte distal del radio. Está compuesto por 8 huesos dispuestos en dos hileras. Es frecuente sufrir esguinces en él como consecuencia de caídas, golpes, etc. Lo que coloquialmente conocemos como "tener la mano abierta".

Metacarpo

Compuesto por 5 metacarpianos que articulan en diferentes huesos del carpo.

Falanges

Conforman los dedos, cada uno de ellos posee 3 falanges excepto el pulgar que sólo tiene 2.

Dada la ingente cantidad de acciones y movimientos que es capaz de realizar la mano, desde los más toscos hasta los más precisos, requiere una inervación muy abundante, lo que, debido al reducido espacio anatómico disponible, es frecuente padecer molestias y dolores en la mano o en alguno de sus elementos.

A continuación describimos algunas de las lesiones que, con mas frecuencia, afectan al brazo y sus estructuras:

Esguinces

Debido al elevado número de articulaciones, es una de las más comunes. Por una caída, un golpe, una mala postura al dormir, los huesos de la mano pueden pierden la correcta alineación articular y producir una lesión que se pondrá de manifiesto al realizar algún movimiento, flexión, extensión, rotación... Dicha desalineación puede venir acompañada de inflamación, contractura muscular que es necesario reducir para normalizar la estructura y devolver la mano a su estado de no lesión. Con el trabajo de osteopatía y técnica neuromuscular podemos restablecer el normal funcionamiento y suprimir el dolor.

Sobrecargas y Contracturas.

La más habitual suele afectar a la musculatura aductora y oponente del pulgar. Se manifiesta como un dolor punzante en la zona y con una imposiblidad de hacer fuerza con el pulgar, abrir o cerrar frascos, coger elementos pesados... Trabajando con técnicas neuromusculares podemos resolver este tipo de trastornos.

Tendinitis.

La más frecuente en la mano, es la tendinitis de Quervain. El tendón afectado es el extensor del pulgar. Produce dolor con sólo mover el dedo afectado. Puede llegar a ser imposible su movimiento, incluso doler en reposo. Normalmente suele ser unilateral (una sola mano) pero hemos visto casos excepcionales de lesiones bilaterales.  El comienzo del trabajo es determinante a la hora de conseguir una buena recuperación ya que cuanto más se tarde en iniciarlo, más lenta será la misma. Es importante consultar al médico especialista para descartar otras patologías como artrosis de la articulación o tomar las medidas y tratamientos oportunos que faciliten la resolución del problema.