Tastornos-Lesiones

Salvando imprecisiones anatómicas, podemos decir que el hombro es la articulación con mayor capacidad de movimiento del cuerpo humano y a la vez ha de permitir el soporte de grandes cargas así como la realización de gestos delicados. Estas características le hacen susceptible de sufrir un sinfín de lesiones y trastornos, a menudo muy dolorosos, debido al gran número de nervios que lo recorren en su camino al brazo y la mano.

Las alteraciones patológicas del hombro se deben, mayoritariamente a alteraciones en estructuras (músculos, tendones, ligamentos...) próximas; también sufre las consecuencias de lesiones o trastornos de otras estructuras, principalmente, cervicales.

Dichos trastornos limitan los movimientos que debe realizar y en ocasiones pueden llegar a inmovilizarlo por completo. Del mismo modo, pueden producir dolores reflejos en el brazo y la mano por compresión de alguno de sus nervios. Para conseguir un completo restablecimiento de sus funciones, es esencial disponer de un completo diagnóstico por parte del médico especialista para conocer el origen del trastorno. A partir de ahí, el trabajo con osteopatía, técnicas neuromusculares, estiramientos, movilizaciones, etc, consigue unos resultados muy satisfactorios.

A continuación describimos algunas de las lesiones que, con mas frecuencia, afectan al hombro y sus estructuras:

Sobrecargas y Contracturas.

Sin duda, la más habitual. Una contractura es, esencialmente, la contracción involuntaria y permanente de un músculo. En el caso del hombro, puede ser la causa del dolor o la consecuencia del mismo:
Cuando es la causa, suele producirse por agotamiento del músculo que, al verse sometido a un esfuerzo intenso o duradero, pierde su capacidad de relajarse. Esto inicia un circulo vicioso que hace imposible la recuperación por si sólo: Al estar contraído, el músculo comprime sus propias terminaciones nerviosas produciendo dolor, además, los vasos sanguíneos también se ven comprimidos por lo que la sangre no llega en suficiente cantidad para llevar nutrientes al músculo y eliminar los desechos. Si esta situación se mantiene en el tiempo, la lesión puede cronificarse e incluso extenderse a otras áreas.
Cuando es la consecuencia, se produce por una mecanismo reflejo de defensa del cuerpo, esto es esencialmente, una lesión articular que comprime un nervio y el organismo automáticamente activa la musculatura correspondiente para inmovilizar y atenuar dicha compresión, sin embargo, la activación de dichos músculos, frecuentemente aumenta la presión sobre ese nervio, aumentando de este modo el dolor y volviendo a entrar en un círculo lesivo que se autoalimenta.
Para saber cual es el músculo contracturado, lo mejor es saber que movimiento está limitado o es doloroso, a continuación le mostramos un listado de los más habituales:

  1. Trapecio (superior). Nos impide/limita/duele el gesto de elevación del hombro o el movimiento de la cabeza y cuello.
  2. Supraespinoso. Nos impide/limita/duele el gesto de elevación del brazo a partir de 90º. No podremos levantar el brazo completamente.
  3. Infraespinoso. Nos impide/limita/duele el gesto de elevación del brazo así como girar el brazo hacia afuera (rotación externa).
  4. Redondo mayor. Nos impide/limita/duele el gesto de acercar el brazo al cuerpo (aducción) y el de llevar el brazo hacia atrás, además, el dolor aumenta al intentar tocarnos la espalda (rotación interna).
  5. Redondo menor. Nos impide/limita/duele el gesto de acercar el brazo al cuerpo (aducción) y el de girar el brazo hacia afuera (rotación externa).
  6. Subescapular. Nos impide/limita/duele el gesto de acercar el brazo al cuerpo (aducción) y el de llevar el brazo hacia atrás, además, el dolor aumenta al intentar tocarnos la espalda (rotación interna).
  7. Deltoides. Nos impide/limita/duele el gesto de elevación del brazo. Cuando es el deltoides anterior, hacia adelante, cuando es el deltoides medio, hacia el lado, cuando es el deltoides posterior, hacia atrás.

Hay otros músculos (pectorales, dorsal, romboides...) que actúan sobre el hombro, por eso es importante una buena exploración física para determinar la musculatura en lesión y el mejor trabajo a realizar.

Tendinitis.

Se pueden producir por movimientos repetitivos de un músculo, sobreesfuerzos, golpes... El sufijo "-itis" significa inflamación/irritación, en este caso por tanto, significa inflamación/irritación de un tendón. Una de las más famosas y recurrentes, es la "tendinitis en el hombro" que en realidad suele ser la tendinitis del supraespinoso.
Se manifiesta con un dolor lacerante de intensidad variable dependiendo de la inflamación. El tendón se ve comprimido dentro de su vaina y activa los receptores de dolor, limitando el movimiento. Es importante contar con un diagnóstico médico preciso para solucionar la tendinitis ya que, de los contrario, puede derivar en tendinosis o calcificaciones.

Lesiones articulares.

Además de las lesiones musculares y tendinosas, se producen lesiones articulares, bien por traumatismos, acortamientos musculares, adherencias, que dificultan e incluso impiden un correcto funcionamiento de la articulación. Es imprescindible restablecer la correcta alineación articular y suprimir los bloqueos y adherencias que fijan la lesión para conseguir una recuperación de la misma.