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El masaje como técnica manual busca la conservación y mejora del estado físico de la persona mediante la aplicación de las manos expertas del masajista sobre el cuerpo actuando sobre los fluidos y tejidos blandos para ayudar al organismo a autoregenerarse.

Para conseguir ese objetivo dispone de múltiples maniobras y métodos perfectamente estructurados para dar respuesta a diferentes necesidades y dependiendo del objetivo a cumplir utilizaremos la combinación más adecuada. Si bien no describen técnicas únicas, la siguiente clasificación pretende ser una guía para el cliente que quiera solicitar nuestros servicios facilitándole mediante nombres y descripciones sencillas su elección, si bien será a la vista del diagnóstico médico, la interpretación y el criterio del masajista lo que defina finalmente la técnica más adecuada en cada caso.

 

El término quiromasaje fue acuñado por el Dr. Vicente Lino Ferrándiz (1893-1981). Quiromasaje es la unión de dos voces: “quiro” que en griego significa "manos" y “masaje”, por tanto, etimológicamente significa “masaje con las manos”, diferenciándose del masaje aplicado mediante otros medios y herramientas. El término “masaje” significa ‘amasar, frotar, manipular’, es la combinación de maniobras basadas esencialmente en “movimiento, presión y movilización” aplicadas sobre el cuerpo de forma total o local. Físicamente es la transmisión a los tejidos blandos de movimientos manuales oscilantes de una frecuencia determinada con fines resolutivos. Dependiendo del efecto buscado, el masaje tiene diferentes tipos o aspectos: General, Circulatorio, Deportivo, Muscular… sin embargo todos ellos, en esencia, son una misma, Masaje. Varían las maniobras, las técnicas, el ritmo, la frecuencia, la presión dependiendo del trastorno, pero sigue siendo masaje.

El quiromasajista utiliza sus manos para prevenir, restaurar, aliviar y reconfortar a través del masaje.

Sobre la piel aumenta la circulación sanguínea y linfática periféricas acelerando los procesos nutricionales y la eliminación de desechos, a nivel subcutáneo facilita la reabsorción de líquidos o edemas intersticiales, disuelve las adherencias en los tejidos blandos, distiende y relaja los músculos y tendones contraídos, seda y relaja el sistema nervioso central, estimula o relaja la musculatura esquelética en función de la técnica aplicada.

El masaje, como técnica manual, incide y moviliza los fluidos corporales con fines resolutivos. Si bien está acción es sumamente beneficiosa para el organismo, hay casos en los que la técnica no se puede ejecutar ya que daría como resultado un empeoramiento. El masaje como técnica ha evolucionado desde sus orígenes incorporando nuevas maniobras y un mayor conocimiento de la anatomía y fisiología del individuo, y aún hoy sigue haciéndolo.

La sesión de quiromasaje comienza con una exploración de los tejidos afectados mediante la palpación para determinar el alcance del trastorno y las estructuras implicadas. En ocasiones se le pide al cliente que realice algún movimiento para valorar ciertos parámetros. Una vez realizada esta valoración se plantea el tipo de trabajo a realizar para conseguir el resultado esperado.

Con el cliente en la camilla se realiza el masaje comenzando por el punto donde se ha localizado el problema más agudo y se continúa extendiendo las maniobras por toda la zona afectada.

Las técnicas de quiromasaje son más suaves que otras (TNM, Ciriax) por lo que consiguen una mayor relajación del tejido y tienen un efecto sedante casi inmediato. No por ser más suaves son menos eficaces, el objetivo siempre es el mismo: liberar de dolor al cliente.

Dependiendo del objetivo a conseguir, la duración de una sesión de quiromasaje oscila entre 30 y 60 minutos.

El quiromasaje en sí es una técnica que logra buenos resultados en un sin fin de trastornos, y en muchos casos es un complemento ideal para trabajar junto con otras técnicas:

Trastornos estructurales

  • Pesadez, hinchazón, sobrecarga de piernas.
  • Contracturas musculares.
  • Artritis y artrosis.
  • Escoliosis.

Trastornos del sistema nervioso

  • Estrés.
  • Nerviosismo.
  • Insomnio.
  • Astenia (agotamiento).

Trastornos viscerales

  • Estreñimiento.
  • Gases.

Trastornos vasculares

  • Deficiencias en la circulación de retorno tanto venosa como linfática.
  • Pesadez de piernas, sobrecarga.

Otros

  • A nivel cutáneo, mejora su aspecto, estimula la circulación y favorece la oxigenación de los tejidos.